Había un niño que tenia muy mal carácter.
Un día su padre le dio una bolsa con clavos y le dijo que cada vez que perdiera la calma debería clavar un clavo en la cerca de atrás de la casa. El primer día el niño clavó 37 clavos en la cerca pero, poco a poco, fue calmándose porque descubrió que era mucho más fácil controlar su carácter que clavar los clavos en la cerca.
Finalmente, llego el día en que no perdió la calma para nada y se lo dijo a su padre; entonces el papá le sugirió que por cada día que no controlara su carácter sacara un clavo de la cerca. Los días pasaron y el joven pudo decirle a su papá que ya había sacado todos los clavos de la cerca. Entonces el padre llevó de la mano a su hijo a la cerca de atrás y le dijo: - Mira hijo, has hecho bien pero fíjate en todos los agujeros que quedaron en la cerca, ya la cerca nunca será la misma de antes. Cuando dices o haces cosas con violencia, dejas una cicatriz como este agujero en la cerca. Es como meterle un cuchillo a alguien, aunque lo vuelvas a sacar, la herida ya quedó hecha. No importa cuantas veces pidas disculpas, la herida esta ahí, una herida física es igual a una herida verbal.
Siempre trata de controlar los impulsos cuando estés enojado...
domingo, 25 de abril de 2010
domingo, 18 de abril de 2010
El Amo del pensamiento
El Aforismo, “Como un hombre piensa en su corazón, así es él,” no sólo abarca su ser, sino que llega a comprender cada condición y circunstancia de su vida. Un hombre es literalmente lo que piensa, siendo su carácter la suma de todos sus pensamientos.
Así como una planta brota de su semilla, y no podría ser de otra manera, así cada acción de un hombre brota de las semillas invisibles del pensamiento, y no podrían existir sin ellas. Lo anterior es aplicable por igual a aquellos actos considerados “espontáneos” y “no premeditados” como a aquellos que son deliberadamente ejecutados.
Las acciones son brotes del pensamiento, y la dicha y el sufrimiento son sus frutos. De este modo el hombre cosecha los frutos dulces y amargos que él mismo siembra. Los pensamientos en la mente nos hacen lo que somos. Nos forjan y modelan. Si albergas en tu mente pensamientos inferiores, el dolor te seguirá como sigue el arado al buey. Si en cambio tus pensamientos son elevados, te seguirá la dicha como tu propia sombra; es un hecho.
El desarrollo del hombre está gobernado por leyes, no por artificios, y la ley de causa y efecto es tan absoluta e inevitable en el reino oculto de los pensamientos como lo es en el mundo de los objetos visibles y materiales. Con la elección y aplicación de los pensamientos correctos el hombre asciende a la perfección divina. Con la aplicación y el abuso de los pensamientos incorrectos, desciende bajo el nivel de las bestias. Entre estos dos extremos están todas las categorías del carácter, y el hombre es su maestro y hacedor. De todas las maravillosas verdades del alma que han sido recuperadas y redescubiertas en esta era, ninguna más grandiosa y fecunda de divina promesa y esperanza que esta – el hombre es el amo del pensamiento, forjador del carácter, creador y modelador de condiciones, entorno y destino.
El hombre es siempre el amo y señor, aún en su estado de mayor debilidad y abandono; pero en su debilidad y degradación es el amo necio que gobierna mal sus asuntos. Cuando empieza a reflexionar acerca de su condición, y a buscar diligentemente la Ley que lo llevó a ese estado, se transforma en el amo sabio, canalizando inteligentemente su energía, y elaborando pensamientos fructíferos. Ese es el amo sabio, y el hombre sólo puede llegar a serlo descubriendo dentro de sí mismo las leyes del pensamiento; descubrimiento que es resultado de aplicación, auto-análisis, y experiencia.
Probará inequívocamente que es forjador de su carácter, modelador de su vida, y constructor de su destino. Si vigila, controla, y altera sus pensamientos, siguiendo el rastro de sus efectos en sí mismo, en otros, en su vida y circunstancias, enlazando causa y efecto con práctica e investigación pacientes, encontrará útil cada experiencia, aún la más trivial, cada hecho cotidiano, como medios para obtener el conocimiento de sí mismo que es Entendimiento, Sabiduría, Poder. En ese sentido, como en ningún otro, está la ley absoluta “Aquel que busque encontrará; a aquel que llame a la puerta, se le abrirá”; sólo con paciencia, práctica, e impertinencia incesante puede un hombre entrar por la Puerta del Templo del Conocimiento.
Allen Janes - Como el hombre piensa
Así como una planta brota de su semilla, y no podría ser de otra manera, así cada acción de un hombre brota de las semillas invisibles del pensamiento, y no podrían existir sin ellas. Lo anterior es aplicable por igual a aquellos actos considerados “espontáneos” y “no premeditados” como a aquellos que son deliberadamente ejecutados.
Las acciones son brotes del pensamiento, y la dicha y el sufrimiento son sus frutos. De este modo el hombre cosecha los frutos dulces y amargos que él mismo siembra. Los pensamientos en la mente nos hacen lo que somos. Nos forjan y modelan. Si albergas en tu mente pensamientos inferiores, el dolor te seguirá como sigue el arado al buey. Si en cambio tus pensamientos son elevados, te seguirá la dicha como tu propia sombra; es un hecho.
El desarrollo del hombre está gobernado por leyes, no por artificios, y la ley de causa y efecto es tan absoluta e inevitable en el reino oculto de los pensamientos como lo es en el mundo de los objetos visibles y materiales. Con la elección y aplicación de los pensamientos correctos el hombre asciende a la perfección divina. Con la aplicación y el abuso de los pensamientos incorrectos, desciende bajo el nivel de las bestias. Entre estos dos extremos están todas las categorías del carácter, y el hombre es su maestro y hacedor. De todas las maravillosas verdades del alma que han sido recuperadas y redescubiertas en esta era, ninguna más grandiosa y fecunda de divina promesa y esperanza que esta – el hombre es el amo del pensamiento, forjador del carácter, creador y modelador de condiciones, entorno y destino.
El hombre es siempre el amo y señor, aún en su estado de mayor debilidad y abandono; pero en su debilidad y degradación es el amo necio que gobierna mal sus asuntos. Cuando empieza a reflexionar acerca de su condición, y a buscar diligentemente la Ley que lo llevó a ese estado, se transforma en el amo sabio, canalizando inteligentemente su energía, y elaborando pensamientos fructíferos. Ese es el amo sabio, y el hombre sólo puede llegar a serlo descubriendo dentro de sí mismo las leyes del pensamiento; descubrimiento que es resultado de aplicación, auto-análisis, y experiencia.
Probará inequívocamente que es forjador de su carácter, modelador de su vida, y constructor de su destino. Si vigila, controla, y altera sus pensamientos, siguiendo el rastro de sus efectos en sí mismo, en otros, en su vida y circunstancias, enlazando causa y efecto con práctica e investigación pacientes, encontrará útil cada experiencia, aún la más trivial, cada hecho cotidiano, como medios para obtener el conocimiento de sí mismo que es Entendimiento, Sabiduría, Poder. En ese sentido, como en ningún otro, está la ley absoluta “Aquel que busque encontrará; a aquel que llame a la puerta, se le abrirá”; sólo con paciencia, práctica, e impertinencia incesante puede un hombre entrar por la Puerta del Templo del Conocimiento.
Allen Janes - Como el hombre piensa
domingo, 11 de abril de 2010
El Romance del Prisionero
Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.
Versión 1
Recogida por Ramón Menéndez Pidal en "Flor Nueva de Romances Viejos"
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.
Versión 1
Recogida por Ramón Menéndez Pidal en "Flor Nueva de Romances Viejos"
domingo, 4 de abril de 2010
¿ UNA O DOS ?
¿ Me convidás una de tus pastillas letales ? No veo nada sino la punta del obelisco.
Luego, giro el cuello, me persigno y repito por dentro cien veces el Ave María, hasta quedarme dormida en el espacio.
Me doy cuenta que una sola pastilla no es suficiente para poner punto final al infierno interior.
¿ Te sobraron algunas pastillas de las del otro día, tan suaves, blandas para masticar ?
Sí, te las regalo. Le dí una a mi gatito y hace días que no se despierta de un profundo letargo. Así que si estás con problemas de insomnio te van a venir fenómenas.
Gracias, viejo, porque siempre te acordarás de mí y yo de tí. La gauchada que me hacés no te la hace cualquiera.
El dueño del gato se quedó asombrado de estas palabras, no dijo nada, se dio media vuelta y se echó a andar lentamente campo traviesa.
Manantial. 13/06/05
¡ DISFRUTEN !
Este texto me lo envió mi amiga Silvina Shejtman hace unos años.
Luego, giro el cuello, me persigno y repito por dentro cien veces el Ave María, hasta quedarme dormida en el espacio.
Me doy cuenta que una sola pastilla no es suficiente para poner punto final al infierno interior.
¿ Te sobraron algunas pastillas de las del otro día, tan suaves, blandas para masticar ?
Sí, te las regalo. Le dí una a mi gatito y hace días que no se despierta de un profundo letargo. Así que si estás con problemas de insomnio te van a venir fenómenas.
Gracias, viejo, porque siempre te acordarás de mí y yo de tí. La gauchada que me hacés no te la hace cualquiera.
El dueño del gato se quedó asombrado de estas palabras, no dijo nada, se dio media vuelta y se echó a andar lentamente campo traviesa.
Manantial. 13/06/05
¡ DISFRUTEN !
Este texto me lo envió mi amiga Silvina Shejtman hace unos años.
domingo, 28 de marzo de 2010
Inferno, I, 32
Desde el crepúsculo del día hasta el crepúsculo de la noche, un leopardo, en los años finales del siglo XII, veía unas tablas de madera, unos barrotes verticales de hierro, hombres y mujeres cambiantes, un paredón y tal vez una canaleta de piedra con hojas secas. No sabía, no podía saber, que anhelaba amor y crueldad y el caliente placer de despedazar y el viento con olor a venado, pero algo en él se ahogaba y se rebelaba y Dios le habló en un sueño: "Vives y morirás en esta prisión, para que un hombre que yo sé te mire un número determinado de veces y no te olvide y ponga tu figura y tu símbolo en un poema, que tiene su preciso lugar en la trama del universo. Padeces cautiverio, pero habrás dado una palabra al poema". Dios, en el sueño, iluminó la rudeza del animal y éste comprendió las razones y aceptó ese destino, pero sólo hubo en él, cuando despertó, una oscura resignación, una valerosa ignorancia, porque la máquina del mundo es harto compleja para la simplicidad de una fiera.
Años después, Dante se moría en Ravena tan injustificado y tan solo como cualquier otro hombre. En un sueño, Dios le declaró el secreto propósito de su vida y de su labor; Dante, maravillado, supo al fin quién era y qué era y bendijo sus amarguras. La tradición refiere que al despertar, sintió que había recibido y perdido una cosa infinita, algo que no podría recuperar, ni vislumbrar siguiera, porque la máquina del mundo es harto compleja para la simplicidad de los hombres.
J. L. BORGES - El hacedor - 1960.
pd: el destino ¿ me pre-existe o es una construcción de mis acciones y de mi corazón ? ¿ seré una marioneta de Dios o como todo ser humano, un hombre libre ? Y si pruebas a darme una señal...
Años después, Dante se moría en Ravena tan injustificado y tan solo como cualquier otro hombre. En un sueño, Dios le declaró el secreto propósito de su vida y de su labor; Dante, maravillado, supo al fin quién era y qué era y bendijo sus amarguras. La tradición refiere que al despertar, sintió que había recibido y perdido una cosa infinita, algo que no podría recuperar, ni vislumbrar siguiera, porque la máquina del mundo es harto compleja para la simplicidad de los hombres.
J. L. BORGES - El hacedor - 1960.
pd: el destino ¿ me pre-existe o es una construcción de mis acciones y de mi corazón ? ¿ seré una marioneta de Dios o como todo ser humano, un hombre libre ? Y si pruebas a darme una señal...
domingo, 21 de marzo de 2010
La rosa y el sapo
Había una vez una rosa roja muy hermosa y bella. Se sentía de maravilla al saber que era la más bella del jardín. Sin embargo, se daba cuenta de que la gente la veía de lejos.
Un día se dio cuenta de que al lado de ella siempre había un sapo grande y oscuro y que era por eso que nadie se acercaba a verla de cerca. Indignada ante lo descubierto le ordeno al sapo que se fuera de inmediato; el sapo muy obediente dijo:
- Está bien, si así lo quieres.
Poco tiempo después el sapo paso por donde estaba la rosa y se sorprendió al ver la rosa totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos. Le dijo entonces:
- Vaya que te ves muy mal. ¿Que te paso? La rosa contestó:
- Es que desde que te fuiste las hormigas me han comido día a día, y nunca pude volver a ser igual. El sapo sólo contestó:
- Pues claro, cuando yo estaba aquí me comía a esas hormigas y por eso siempre eras la más bella del jardín.
Muchas veces despreciamos a los demás por creer que ellos son menos que nosotros o porque simplemente creemos que no nos aportarán nada. Todos tenemos algo especial que hacer, algo que aprender de los demás o algo que enseñar y no se debe despreciar a nadie. No vaya a ser que esa persona nos haga un bien del cual ni siquiera estemos conscientes.
Nadie esta demás en este mundo.
Un día se dio cuenta de que al lado de ella siempre había un sapo grande y oscuro y que era por eso que nadie se acercaba a verla de cerca. Indignada ante lo descubierto le ordeno al sapo que se fuera de inmediato; el sapo muy obediente dijo:
- Está bien, si así lo quieres.
Poco tiempo después el sapo paso por donde estaba la rosa y se sorprendió al ver la rosa totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos. Le dijo entonces:
- Vaya que te ves muy mal. ¿Que te paso? La rosa contestó:
- Es que desde que te fuiste las hormigas me han comido día a día, y nunca pude volver a ser igual. El sapo sólo contestó:
- Pues claro, cuando yo estaba aquí me comía a esas hormigas y por eso siempre eras la más bella del jardín.
Muchas veces despreciamos a los demás por creer que ellos son menos que nosotros o porque simplemente creemos que no nos aportarán nada. Todos tenemos algo especial que hacer, algo que aprender de los demás o algo que enseñar y no se debe despreciar a nadie. No vaya a ser que esa persona nos haga un bien del cual ni siquiera estemos conscientes.
Nadie esta demás en este mundo.
domingo, 14 de marzo de 2010
LOS CUATRO ACUERDOS DE LA SABIDURÍA TOLTECA
1.- No supongas.
No des nada por supuesto.
Si tienes duda, aclárala.
Si sospechas, pregunta.
Suponer te hace inventar historias increíbles que muchas solo consiguen envenenar tu alma y que no tienen fundamento.
2.- Honra tus palabras.
Lo que sale de tu boca es lo que eres tú.
Si no honras tus palabras, no te estás honrando a ti mismo; si no te honras a ti mismo, no te amas.
Honrar tus palabras es honrarte a ti mismo, es ser coherente con lo que piensas y con lo que haces.
Eres auténtico. Y te hace respetable ante los demás y ante ti mismo.
3.-Haz siempre lo mejor que puedas.
Si siempre haces lo mejor que puedas, nunca podrás recriminarte nada o arrepentirte de nada.
4.- No te tomes nada como personal.
Ni la peor ofensa.
Ni el peor desaire.
Ni la más grave herida.
Según la tradición Tolteca, poniendo en práctica estos cuatro acuerdos tu vida puede cambiar, siempre y cuando seas impecable con ello.
En la medida que alguien te quiere lastimar, en esa medida ese alguien se lastima a sí mismo. Pero el problema es de Él y no tuyo.
No des nada por supuesto.
Si tienes duda, aclárala.
Si sospechas, pregunta.
Suponer te hace inventar historias increíbles que muchas solo consiguen envenenar tu alma y que no tienen fundamento.
2.- Honra tus palabras.
Lo que sale de tu boca es lo que eres tú.
Si no honras tus palabras, no te estás honrando a ti mismo; si no te honras a ti mismo, no te amas.
Honrar tus palabras es honrarte a ti mismo, es ser coherente con lo que piensas y con lo que haces.
Eres auténtico. Y te hace respetable ante los demás y ante ti mismo.
3.-Haz siempre lo mejor que puedas.
Si siempre haces lo mejor que puedas, nunca podrás recriminarte nada o arrepentirte de nada.
4.- No te tomes nada como personal.
Ni la peor ofensa.
Ni el peor desaire.
Ni la más grave herida.
Según la tradición Tolteca, poniendo en práctica estos cuatro acuerdos tu vida puede cambiar, siempre y cuando seas impecable con ello.
En la medida que alguien te quiere lastimar, en esa medida ese alguien se lastima a sí mismo. Pero el problema es de Él y no tuyo.
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